lunes, 29 de octubre de 2012

JARDINERÍA EXTREMA

Hmmmm Con la uña negra de haber estado rascando la tierra, saco por fin el hierbajo de raíz. ¡Eso es! Ahora sin raíz a dónde vas a ir ¿eh? ¡Vas a pudrirte en el fondo del bombo de la basura! Ven conmigo... A la mañana siguiente me despierto de mejor humor y me asomo a la ventana esperando ver un jardín impecable. Casi me caigo de culo al ver que sigue ahí, el muy cabrón se ha escapado y aún esta echándose algo de tierra encima con esas lánguidas manos vegetales que tiene. Éste se va a enterar. Bajo las escaleras de dos en dos, abro la puerta trasera de una patada, lo cojo de los pelos y tiro sin compasión. Busco las tijeras de podar y me agacho en el suelo de la casucha de jardín. Abro las oxidadas hojas y las aprieto sobre su tembloroso cuerpo -Esto te va a doler.... -¡Espera! Por un momento creo haber oído algo y me quedo mirando el hierbajo. Miro alrededor para cerciorarme de que nadie me esta viendo y junto las agarraderas. Repito la operación varias veces hasta que a mis pies no queda más que un manojo de ramas y raíces hechas trizas. Tengo ganas de reírme. A la mañana siguiente el hierbajo sigue en mi jardín y las tijeras de podar están en mi cama. Tengo miedo. Tengo miedo y me falta un dedo del pie.

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